lunes, 29 de marzo de 2010

EL DICCIONARIO DE LO QUE NO EXISTE

Ramón Gómez de la Serna 1930

Lo que se edita con más agobio y constancia son los diccionarios. Encontrar materia para un nuevo diccionario es como meter el caño en un yacimiento de petróleo y ver surgir la riqueza. Pero el diccionario que se echa de menos, el que podría ser una lección maravillosa, en vez de una redundancia de recopilaciones, es el diccionario de lo que no existe.

Da pena –sin dejar de admirarlo-, el abrir un diccionario para encontrarse con lo que está repetido en todos los diccionarios y que fue tan difícil de recopilar. Sin embargo, tenemos que discutir en los diccionarios su excesiva conformidad con lo real.

El diccionario de lo que no existe merecería la pena de hojearse, metiéndose en su intrincado bosque y encontrando lo que no está en los otros y lo que no es cosa triste en los escaparates callejeros de la vida. El diccionario de lo que no existe revocaría la idea de amor y lo pondría en su banco de azar, dueño de sus elecciones y abnegado de efemeridad.

En ese diccionario habría las islas que no se sabe donde están, pero que producen esponjas con ojos, es decir, esponjas que, en vez de tener vacías sus cuencas, tendrían ojos en todas ellas y, al apretarlas, en vez de aguas para baños de niños, chorrearían lágrimas verdaderas. En tal diccionario estarían las biografías de los que pudieron existir y la sintomatología de las enfermedades que aún no están en la medicina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

lunes, 29 de marzo de 2010

EL DICCIONARIO DE LO QUE NO EXISTE

Ramón Gómez de la Serna 1930

Lo que se edita con más agobio y constancia son los diccionarios. Encontrar materia para un nuevo diccionario es como meter el caño en un yacimiento de petróleo y ver surgir la riqueza. Pero el diccionario que se echa de menos, el que podría ser una lección maravillosa, en vez de una redundancia de recopilaciones, es el diccionario de lo que no existe.

Da pena –sin dejar de admirarlo-, el abrir un diccionario para encontrarse con lo que está repetido en todos los diccionarios y que fue tan difícil de recopilar. Sin embargo, tenemos que discutir en los diccionarios su excesiva conformidad con lo real.

El diccionario de lo que no existe merecería la pena de hojearse, metiéndose en su intrincado bosque y encontrando lo que no está en los otros y lo que no es cosa triste en los escaparates callejeros de la vida. El diccionario de lo que no existe revocaría la idea de amor y lo pondría en su banco de azar, dueño de sus elecciones y abnegado de efemeridad.

En ese diccionario habría las islas que no se sabe donde están, pero que producen esponjas con ojos, es decir, esponjas que, en vez de tener vacías sus cuencas, tendrían ojos en todas ellas y, al apretarlas, en vez de aguas para baños de niños, chorrearían lágrimas verdaderas. En tal diccionario estarían las biografías de los que pudieron existir y la sintomatología de las enfermedades que aún no están en la medicina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario